Castillo-Alcazaba de Bujalance
El Baluarte del Califato
Este castillo es uno de los documentos históricos más importantes de la comarca. Erigido en el año 935 por orden del Califa Abderramán III, sirvió para pacificar la Campiña tras la rebelión muladí de Omar Ben Hafsún.
Su nombre original, Bury al-Hansh («Torre de la Serpiente»), aún resuena en la heráldica de la ciudad. Fue testigo de la transición del Califato a Castilla (conquistado por Fernando III en 1227), de las reformas artilleras de la reina Juana I y de su uso continuado como Cárcel Real y del Partido Judicial hasta el siglo XIX.
Secretos y Curiosidades
Entre sus muros de tapial milenario se entrelazan la ingeniería militar omeya y las adaptaciones cristianas posteriores.
Durante la Edad Moderna, el castillo funcionó como Cárcel Real para todo el partido judicial, aprovechando las seguras bóvedas y gruesos muros de las torres islámicas.
Su nombre árabe significa «Torre de la Serpiente». La leyenda habla de un gran ofidio que habitaba la colina antes de la construcción, símbolo de vigilancia eterna que pasó al escudo de la ciudad.
Fue construido en 935 d.C. (siglo X) como alcazaba estatal para asegurar el control de la Campiña y el abastecimiento de Córdoba frente a los rebeldes de Bobastro.
En 1512, la reina Juana I de Castilla firmó la cédula real para financiar la restauración y adaptación de la fortaleza a la artillería moderna, salvándola de la ruina.
La tradición oral habla de «Las Siete Torres de Bujalance». Aunque el tiempo ha erosionado algunas, el plano original revelaba siete baluartes defensivos, un número con fuerte carga simbólica.
Sus muros están hechos de tapial (tierra compactada con cal), una técnica andalusí que carbonata con el tiempo convirtiéndose en piedra artificial casi indestructible, visible aún hoy.
Arquitectura de la Fortaleza
De planta rectangular (59 x 51 metros) y diseño racional, la alcazaba es un ejemplo canónico de la arquitectura de estado del Califato de Córdoba, sobria y funcional.
Ubicada en el ángulo oeste, esta torre destaca por el grosor de sus muros y sus cámaras interiores abovedadas. Su nombre revela su función histórica: durante siglos, sus frías estancias sirvieron como prisión para los detenidos del partido judicial, aprovechando su solidez califal.
Situada en la esquina noreste, es una estructura maciza en su base con una cámara superior habitable. Su función era vital para la comunicación del estado califal, sirviendo como punto de enlace mediante palomas mensajeras o señales visuales con la capital, Córdoba.
La verdadera piel del castillo es su hormigón milenario. Construido con la técnica de «tabiya» (tierra rica en cal y piedras apisonada en encofrados), este material ha carbonatado durante siglos, creando un bloque monolítico de color ocre extremadamente resistente a los terremotos.
Es la estructura más alta e imponente del conjunto. Originalmente una torre albarrana islámica, fue adaptada y recrecida por los cristianos tras la conquista de 1227 para simbolizar el poder feudal sobre la villa y controlar visualmente toda la campiña circundante.
Oculto bajo el suelo del Patio de Armas se encuentra una obra maestra hidráulica. Un gran depósito con bóvedas de ladrillo diseñado para recoger y conservar el agua de lluvia, garantizando la supervivencia de la guarnición ante los largos y secos veranos andaluces.
Este vasto espacio rectangular de tierra compactada es uno de los mayores de su clase en Andalucía. Antaño escenario de instrucción militar y formaciones de tropa, hoy ha cambiado las lanzas por la cultura, sirviendo como grandioso auditorio para el teatro clásico.
Historia Cronológica
Fundación Califal
Abderramán III ordena construir Bury al-Hansh sobre una fortificación previa para controlar las revueltas y asegurar la ruta a Córdoba.
Conquista Cristiana
Fernando III «El Santo» toma la plaza definitivamente, integrándola en la Corona de Castilla y convirtiéndola en bastión de frontera.
Reforma de Juana I
La reina Juana I concede fondos para reparar murallas y torres, adaptando la defensa medieval a los nuevos tiempos de la pólvora.
Cárcel Comarcal
La fortaleza pierde su función militar estricta y se consolida como prisión del partido judicial y depósito municipal.
Monumento Nacional
Declaración oficial como Monumento Histórico-Artístico (hoy BIC), protegiéndolo legalmente de la demolición y el expolio.
Restauración Integral
Finalización de grandes fases de restauración y apertura al uso turístico y cultural, consolidando su estructura para el futuro.
Galería de Imágenes
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📧 turismo@bujalance.es
Visitas guiadas bajo reserva previaHorarios y Ubicación
Miércoles a Viernes: 10:00-13:00 / 17:00-19:00
Fines de Semana: 10:00-14:00
Plaza de Santa Ana, s/n
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